Ruta por Euskadi

Cinco días intensos y llenos de aventuras.

¡Hola viajeros! Hoy os voy a contar una pequeña ruta de cuatro días por el norte de España, concretamente por la zona de Euskadi. Fue una escapada sin organizarla mucho y en este caso viajé sola. Tenía mono de norte. Iba con un presupuesto ajustado, como casi siempre, y volvemos a la dificultad de no tener coche. La verdad que me he movido bastante bien donde he ido. En esta ruta me he movido en autobús y blablacar. He aprovechado el tiempo al máximo.

La ruta comenzó Madrid- Donostia, saliendo el día 13 de abril del 2017 a las 00:30. Llegamos a las 6 de la mañana, súper pronto. Pero no pasa nada, aún es de noche y eso me da tiempo para encontrar un buen sitio para ver el amanecer. Así que según me bajo me pongo algo de abrigo y en marcha con un café bien calentito. Perderse por esas calles y a esas horas sin nadie, con todas las luces es algo increíble. Uno de los sitios que más me han gustado.

Tras caminar una hora larga recorriendo las calles próximas a la playa de la concha, empiezo a buscar un sitio con unas buenas vistas. Me recorro toda la playa por el paseo marítimo mientras voy captando unas fotos mágicas, llegando a la otra punta donde esta el peine del viento. Aquí me siento a disfrutar del fresquito, ver como la luna se esconde y un tímido sol se abre camino. Las fotos que conseguiréis son geniales.

Aquí paso toda la mañana, disfrutando de la arena en los pies mientras ves a pequeños surfistas disfrutar de las olas. Perretes que vienen y van, saltando olas. Pequeñajos jugando en la arena. Y yo, en un rincón, lo puedo ver todo mientras no pienso en nada. Esta tierra es pura magia.

Después de un par de horas de paz, toca moverse. Quiero ir al mirador del monte Igueldo, donde tienes que coger el funicular que te sube entre vegetación. Una vez arriba tienes mil puntos de vista para sacar grandes panorámicas. Es un buen sitio para ir al amanecer o al atardecer. Aquí paso algo más de una hora, en la zona más aislada para comer mientras escucho el oleaje y mirando al horizonte.

Tras esos momentos de paz, Me pongo en marcha. Toca seguir callejeando por otras zonas y ver el encanto que rodea esta playa. A las 14:10 de la tarde me pongo en marcha hacia Bilbao.

El primer día lo paso tranquilamente disfrutando de la ciudad y del alojamiento. Aquí me doy un pequeño capricho y me quito de albergues. Necesito una ducha decente y descansar de la mochila. Busco restaurantes de comida decente y parques donde relajarme. La zona del casco antiguo con la muralla medieval es increíble, te traspasas a otra época. Allí están los mejores bares para disfrutar de los ricos pintxos. Por la tarde subo al monte Artxanda, donde se puede disfrutar de una panorámica de Bilbao genial. Se puede subir andando o en funicular. A mi me pilló un día de niebla pero aún así mereció la pena.

Al día siguiente hago un tour por distintos pueblos donde vamos a ver lo más representativo. Pasamos por Guecho-San Juan de Gaztelugache- Bermeo-Mundaca y Guernica.Todos muy recomendables, sobre todo Guernica. Es precioso andar por esa tierra. Muy recomendable también son las vistas de la ermita de San Juan de Gaztelugache, aunque muy concurrido al ser una de las ubicaciones de juego de tronos. Las vistas merecen la pena. Si vais aquí cuidado con las escaleras interminables.

Cuando acabamos, cojo un autobús para ir dirección Vitoria-Gasteiz, donde vive mi hermano. Tardo al rededor de una hora en llegar, justo para una pequeña siesta y ponernos a disfrutar.

Vitoria es una ciudad capital de Álava y sede oficial del Parlamento del País Vasco. Es una ciudad rodeada de parques formando el anillo verde. Uno de los más característicos por su variedad de rutas es el parque de Saburua, allí al llegar os encontraréis con varios caminos. Cualquiera de las zonas verdes os sorprenderá.

En Vitoria podéis ir caminando a cualquier sitio. No tiene grandes distancias y sus calles empedradas con esos edificios típicos de pueblo son fantásticos para caminar. La muralla de la edad media y la catedral de María Inmaculada os dejarán sin palabaras. Si no queréis andar tenéis la opción del tranvía o autobús.

Aquí pasé dos días fantásticos rodeados de la familia y pintxos. Fue una semana santa increíble. Vuelvo cada vez que puedo, en otro post os hablaré de más lugares donde ir.

El norte me apasiona y os lo iré enseñando poco a poco. Esta tierra esconde paisajes alucinantes. Con esta reflexión me despido.

¡Hasta pronto viajeros!

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