Ruta por los pueblos negros.

Opción imprescindible para los amantes de la naturaleza y la arquitectura.

Realizamos una ruta por Guadalajara, concretamente la ruta de los pueblos de arquitectura negra. Es una ruta de pequeños pueblos por la sierra norte de Guadalajara alrededor del monte Ocejón. Tienen una arquitectura singular con casas hechas a base de pizarra que les da un color muy característico. Todo este conjunto está declarado Patrimonio de la humanidad.

Hay distintas formas de realizarla según del tiempo que dispongáis. Nosotros nos escapamos un fin de semana y solo vimos algunos. Era nuestra primera escapada juntos y queríamos algo tranquilo para disfrutar más de la compañía.

Nos alojamos en la casa rural El Abejaruco. Una casa rural en campillo de ranas, un pueblo muy pequeño pero lleno de encanto con diversas rutas para hacer a su alrededor. En este viaje es importante contar con un coche para poder visitar más pueblos.

La dueña nos trató genial y estaba muy atenta. Todas las mañanas nos preparaba el desayuno muy completo (Leche, café, tostadas, tomate, fruta, embutido, queso) muy variado y con opción para los más pequeños.

Fuimos a mediados de Junio, con una temperatura increíble (con demasiado calor incluso) lo que nos hizo aprovechar cada día haciendo rutas. El viernes tras escaparnos del trabajo a las 15h de la tarde nos pusimos en marcha hacia campillo de ranas donde nos alojábamos. El camino fue bonito sobre todo cuando nos íbamos metiendo por esas carreteras de tierra rodeadas de naturaleza. El sol nos acariciaba a través del cristal mientras disfrutábamos de las vistas y unas buenas canciones.

Al llegar a la casa rural hicimos lo primero la entrada y dejamos las cosas. Una ducha rápida y nos vamos por un caminito que está justo detrás de la casa, lo seguimos hasta un pequeño riachuelo donde nos sentamos para despedir los últimos rayos de sol mientras escuchamos el sonido del agua. Fue un momento mágico, lleno de tranquilidad. A la vuelta estuvimos callejeando por el pueblo, ya os digo que era muy pequeño pero tiene unos bancos mirando hacia el valle que te trasportan a otro mundo. Después de ese momento nos subimos a la habitación para cenar tranquilos y ver una peli tirados en la cama. Mañana toca madrugar.

Al día siguiente con un buen desayuno nos toca ponernos en marcha hacia el aljibe de Roblelacasa, pasamos toda la mañana haciendo el camino. Tiene una pendiente bastante curiosa para hacerla en verano, no hay ni una sombra y el sol nos está quemando, pero merece la pena llegar a esa zona y ver los saltos de agua. Por el camino te vas cruzando con gente que va haciendo senderismo rumbo a otros pueblos. Cuando nosotros fuimos nos avisaron que tuviéramos cuidado con las abejas que se habían dado algunos casos de picaduras. Y efectivamente, en uno de los caminos sin previo aviso una abeja directa a mi oreja ¡Qué dolor! Tras unos minutos me recupero y seguimos el camino aunque acabé con la oreja inflamada.

Para comer paramos en el aljibe y disfrutamos con esas vistas. Tras recuperar fuerzas hacemos el camino de vuelta al coche y nos vamos a descansar del sol. Eso sí, antes una cerveza bien fresquita. Tras una ducha y descansar un poco nos ponemos en marcha hacia Maja el Rayo. Allí pasamos toda la tarde hasta la hora de cenar. Es un pueblo muy singular lleno de una arquitectura que te deja sin palabras. Cualquiera querríamos una casita así para descansar de este ruido de ciudad. Aquí tenéis varias rutas para realizar, pero nosotros nos quedamos solo callejeando entre las casas y la iglesia. Haciendo un pequeño recorrido por un camino. Acabamos la tarde en una terracita disfrutando de la temperatura y las vistas.

A veces escapar del ruido de la ciudad para contemplar las estrellas es lo único que necesitamos para disfrutar.

Al día siguiente, el último que nos queda por esta zona antes de volver a la rutina del trabajo, lo pasamos en uno de los pueblos más bonitos que he visto. Rodeado de montaña, verde, lleno de vegetación. El camino hasta que llegamos es realmente asombroso. Nos dirigimos a Valverde de los Arroyos, en este pueblo hay una ruta para llegar a una cascada y es muy recomendable. He ido un par de veces y ambas han sido increíbles. Las vistas y la paz que se respira te dan energías para lo que sea.

Os lo recomiendo especialmente, para mi es un pueblo encantador. Su plaza os va a cautivar, es un pueblo de en sueño. Aquí pasamos todo el día hasta la hora de comer que fuimos a las afueras del pueblo, a un merendero al lado de un pequeño río y rodeado de árboles.

Fue un viaje genial, era el primero que hacíamos como pareja y lo pasamos realmente bien. A veces tenemos grandes rinconcitos donde menos lo esperamos.

Una de las opciones para hacer es ir en un grupo dividido en dos coches. Los pueblos hacen una V alrededor del monte Ocejón. Cada coche hace un lado y en la cima de la montaña se intercambian las llaves del coche para continuar con la ruta por el otro lado.

¡Hasta la próxima viajeros!

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