Münich.

München mag Dich.

¡Hola viajeros! He pasado un fin de semana genial en Münich y os voy a contar como fue mi experiencia, para nosotros es un viaje especial porque es justo antes de irme unos meses a Canadá y nos queda poco tiempo. Nos ha hecho un tiempo genial y además, es una ciudad pequeña y fácil de recorrer. La ciudad se encuentra sobre el río Isar, al norte de los Alpes Bávaros.

El fin de semana solo alojamiento (a 10 minutos del centro) más vuelo con una oferta de Iberia nos salió por un total de 140€. El alojamiento lo cogimos con poco tiempo y al final nos subió el precio. Es una ciudad bastante cara por lo que si tenéis pensado ir lo mejor es organizarlo con tiempo para que tanto vuelo como alojamiento salga económico.

¡Comenzamos!

El viernes 15 de febrero ponemos rumbo a Munich, el avión sale a las 19:55h desde la T4, el vuelo dura 2h 45 minutos. Una vez nos encontramos en el aeropuerto buscamos algo de beber y nos vamos a la puerta de embarque J41. El vuelo se pasa rápido entre series. Una vez llegamos al destino nos ponemos en marcha, tenemos que buscar en los carteles un circulo verde con una S, es el símbolo de los trenes y tenemos que coger uno dirección München Hbf. El billete nos cuesta 11,60€ y el trayecto dura unos 45 minutos. Al principio nos liamos con las direcciones de los trenes pero enseguida localizamos el tren y nos subimos. Al poco de arrancar pasan los revisores y sin problema continuamos el trayecto. Nos llama muchísimo la atención el silencio que hay en los vagones, enseguida se puede adivinar quién es turista.

Cuando llegamos a la estación, como no sabemos cuál es la salida, vamos por una cualquiera y el gps nos pierde. Damos una vuelta generosa, y en cuanto conseguimos centrarnos vemos cual es la dirección correspondiente nos vamos metiendo en la calle del hotel. Al principio nos parece una calle buena llena de luz y con muchas tiendas pero cuando vamos avanzando y nos acercamos al hotel vemos que la calle está rodeada de prostíbulos y sex-shop. La calle en sí, estaba bien y no tuvimos ningún problema pero no es recomendable si vais a viajar con niños. Por lo demás bien, la habitación es correcta aunque se oye el ruido de la calle (Aunque no mucho) y el colchón bastante blando. Tras hacer el Check-in, dejamos las cosas y nos vamos a dar una vuelta por el centro. Andando son unos 15 minutos y la verdad que pasear de noche es súper bonito. Después de andar un ratin nos metemos a un Mc para comer algo y volvernos a meter en la habitación a dormir para mañana. Dos menús medianos nos salió por 15€ aprox.

Al día siguiente, nos despertamos a las 9 de la mañana. Toca una ducha rápida y buscar un sitio para desayunar, a las 10:45 tenemos el free tour para conocer un poco la historia de Munich. Desayunamos a dos minutos del hotel, una cafetería llamada Coffee Fellows. Muy recomendable, tienen un café muy rico. Nos cogemos dos cappuccino y una sándwich de mozzarella con tomate y pesto. Todo costó uno 10€. Al poco vimos otra cafetería que además venden fruta, aprovechamos y cogemos dos manzanas por 1€.

Cuando recargamos fuerzas, nos dirigimos a Marienplatz donde comienza el free tour. Nuestro guía se llama Luis López. La verdad que al principio no nos entusiasma se lía mucho contando banalidades pero pasamos un rato entretenido. Al principio vemos el Carrillón, dura unos minutos y está muy chulo. Nosotros lo vimos a las 11h. Desde allí ya vamos visitando todos los monumentos que están relativamente cerca unos de otros: el nuevo ayuntamiento, Fravenkirche, virtualmarket (Lugar genial para comer en los puestos y hacer alguna compra, es un conjunto de puestos estilo mercadillo. Tiene unos precios asequibles y comida de muy buena calidad y variada), teatro nacional, ópera estatal, Hofbrauhass (Aquí solo entramos por libre a cotillearlo por dentro, es muy recomendable para ver el auténtico estilo alemán) Residenz que es la antigua residencia real. Cerca hay un callejón llamado Vicardigasse. Es especial porque era usado para aquellos que no querían hacer el saludo nazi a una placa conmemorativa a soldados de este régimen. Tiene unos baldosines de bronce que os llamaran la atención, muchos eran interceptados y ejecutados.

Desde Hofbrauhass, donde acabamos el free tour, nos tomamos una cerveza bien fresquita para coger fuerzas. Hace bastante calor y entra genial a estas horas. Las dos cervezas en la terraza nos costaron 9,40€. ¡Tenemos hambre! Y pensamos que la mejor idea era volver al virualmarket para comer, nos decidimos por uno de los puestos donde comemos un par de salchichas típicas con pan, por unos 12€ cada uno. Llenan bastante y es lo justo para no estar demasiado llenos para poder movernos. De aquí nos vamos a la catedral de Munich donde vamos a ver la pisada del diablo.

Cuenta la leyenda que cuando al arquitecto Jörg Von Halsbach, le encargaron la construcción de la catedral de Munich, éste hizo un pacto con el diablo. Le propuso, que si no interfería en la construcción de la catedral, él construiría una catedral sin ventanas, y si no lo conseguía el diablo se quedaría con su alma. El diablo aceptó la apuesta y no obstaculizó la construcción, que duró solo 20 años. Cuando la catedral de Munich estuvo terminada, el diablo se asomó a la entrada lateral mirando toda la luz que entraba. Se estaba frotando las manos cuando Jörg le dice desde donde debe mirar puesto que no había hecho ventanas nuevas y las antiguas las tapaba con columnas que había construido. El diablo comprobó, que desde allí, no se veía ninguna ventana y encolerizado porque no había conseguido el alma del arquitecto, dejó la marca de su huella, la huella del diablo en la catedral de Munich.

Desde aquí nos fuimos al parque inglés, donde nos perdimos por todos los caminos. En algunas zonas se podía ver restos de nueve de los días anteriores. No llegamos a la zona de las pagodas pero si estuvimos viendo a los rebeldes surfistas, que está muy chulo para verlos un ratin. Estábamos cansados de tanta caminata, y decidimos irnos al hotel para darnos una ducha y salir a tomarnos unas cuantas cervezas. Por la noche cenamos en una pizzería, Gecco, que tiene una comida rica y de precio está dentro de lo norma. Una pizza con buen tamaño y una ensalada grande, con cerveza nos costó unos 28€. Los camareros son muy amables y el trato fue genial.

El último día nos levantamos a las 8:30, queremos ponernos pronto en marcha (aunque al final se nos hizo tarde) para ir al campo de concentración de Dachau. Es fácil legar hasta él, tenéis que coger el tren S2 hasta Dachau, y según salís hay que coger el autobús donde pone un cartel con el nombre del campo de concentración. La parada se llama KZ-Gedenkstätte.

Es totalmente gratuito y de entrada libre. Disponéis de baños en varias zonas del recinto y las audioguías se cogen en el centro de información en la entrada. Cuestan unos 4€ si no tienes carnet de estudiante y en la recepción se deja el DNI. Cuando ya lo tenemos todo vamos siguiendo el mapa y escuchando la historia que hay detrás de esa verja. El recorrido lo hicimos en unas 2h aunque os puede llevar más tiempo con todos los carteles informativos y la exposición.

Cuando nos dimos cuenta de la hora que era nos ponemos en marcha para volver a Munich, queremos ir a ver la plaza Königplatz. Como es tarde decidimos comer por esa zona, a unos 10 minutos tenéis un típico bar alemán bien de precio y con comida excelente. Se llama Steinheil 16. Allí comemos Schnitzel (súper grande y bien acompañado de patatas y ensalada) y un filete de pavo con patata asada, queso y ensalada. Con bebida todo nos cuesta 28€. El sitio es pequeño pero tiene su encanto. Desde allí nos vamos rumbo al hotel que está a una parada de metro y recogemos las mochilas.

Y entonces nos damos cuenta que es domingo. Que mañana trabajamos. Esto se acaba. Con este pequeño bajoncillo nos ponemos en marcha al aeropuerto y volamos a nuestra querida casa.

Curiosidades:

Munich es conocida por fiesta del Oktoberfest, dura entorno a unos 16 días y es una de las fiestas más importantes celebrándose desde 1810.

Cositas que hay que saber sobre el transporte en Alemania, al principio puede parecer un poco jaleo pero enseguida le cogéis el truco. Es importante tener siempre los billetes y validarlos antes de acceder a las vías, sobre todo en el metro. La multa ronda los 60€. Lo más fácil para moverse es el tren (S-Bahn) y el metro (U-Bahn), las maquinas podéis cambiarlas al español cosa que os facilitara todo mucho. El metro va por zona según donde os queráis mover o por tramos cortos de un máximo de 4 estaciones. También tenéis billetes de turista para uno o tres días. Es una ciudad muy llana y está todo relativamente cerca, nosotros hemos usado en alguna ocasión el metro cuando ya no teníamos fuerzas para llegar al hotel.

Cuando lleguéis al aeropuerto para evitar le taxi que es bastante caro, lo mejor es un tren que te lleve al centro, en este caso nuestro hotel estaba a cinco minutos de la estación. El recorrida duró 45 minutos y nos costó 11,60€ por persona. Durante el trayecto pasaron un par de revisores, no os la juguéis. Para llegar a las maquinas es fácil porque está todo muy bien señalizado y vas a ver a todo el mundo en la misma dirección. Ahora llega lo importante, cuando vayáis a coger el tren vais a ver unas pantallas donde pone los minutos que le quedan al tren y la dirección. Por la misma vía pasan varios trenes que pueden pasar por tu parada o alejarte, míralo con cuidado.

¡Hasta pronto viajeros!

2 comentarios sobre “Münich.

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