Niagara falls.

Un lugar donde perderse para luego reencontrarse.

Cuando fui a este lugar lo decidí en el último momento a ir a ver las cataratas del Niagara, he pensado que con el frío y algunas zonas congeladas tienen que estar realmente bonitas, y no me he equivocado. Al llegar te quedas sin palabras. Solo quieres quedarte parado y contemplarlas. Aunque no en mi caso a -12 grados y con una tormenta de nieve. Resultó difícil aguantar, tenías que resguardarte a ratos pero aún así una experiencia única y maravillosa.

Ha sido algo totalmente sin planearlo puesto que en teoría me iba de museos. De hecho iba simplemente con unos vaqueros, sudadera y el abrigo que aquí nunca te puede faltar en esta época del año. Febrero es un mes realmente frio. Pues bien, como no lo planee obviamente no mire el tiempo por aquella zona, y al llegar todo el mundo me decía que había venido en el día mas frio del año para mi suerte (No era la única atrevida en el bus)

La aventura comienza en llegar a la estación de autobuses de Toronto. Yo tuve que ir hasta Warden, donde cogí el metro hasta Bloor-yonge, donde cambio de línea hasta la parada Dundas. Aquí comienza el problema cuando el GPS decide no funcionar y cada vez me lleva en una dirección. El autobús sale a las 11 y no me quedan ni 10 minutos… Comienza el estrés. Pero preguntando se llega a todas partes dicen. Cuando conseguí llegar la chica de la taquilla muy amable y rápida me da los billetes de ida y vuelta enseguida. Corriendo a buscar el andén y ¡en marcha! Son súper puntuales. Tras 2h 20 minutos llegamos. Durante el viaje se pasan por sitios nevados que son increíbles. Podéis coger un coche, tren, bus..hay mil formas para poder llegar.

Elegí este medio porque en este momento era el más económico. Siempre hay que mirar las posibles ofertas y horarios. Yo hice el viaje en un día aunque es una paliza pero merece la pena, os lo aseguro. Al final del blog os voy a poner pequeños consejos que he ido averiguando.

Cuando llegas a la estación (pequeña pero con Wifi) toca ponerse en marcha. Dentro encontrareis mapas, folletos y todo tipo de información. Coged lo que necesitéis y a la aventura. Es una caminata de unos 40 mnts. El pueblo es muy bonito, disfrutadlo. Podéis ir a ver alguna iglesia y el ayuntamiento si disponéis de tiempo. Cuando os estéis acercando a las cataratas vais a pasar por una pequeña calle, Cliffton Hill, llena de atracciones, museos  y una noria enorme. Es un buen sitio para tomaros un café y entrar en calor además de ver las distintas ofertas. Es una calle que por la noche os dejara sin palabras, con tanta luz y tanta música. Las vistas desde la noria deben de ser increíbles, es parecida al London eye, no recuerdo bien su precio. Además ya os digo que hacía mucho frío como para montar ese día. El viento era traicionero. Cerca está el casino, en una de sus plantas bajas está el parque de agua más limpio de Norteamérica.

Pues bien, si seguís toda la calle llegareis al paseo que da a las cataratas. Os encontrareis con un montón de atracciones que ahora en invierno están cerradas como el teleférico, los cruceros en barco… Es mejor época en verano. Eso sí en estas fechas no tendréis problema de público. El paseo es una maravilla. Llano y limpio de hielo. A vuestro lateral empezareis a ver las cataratas. Si pasáis al otro lado necesitareis documentación para pisar suelo estadounidense. Si ya tenéis la visa para viajar de otras veces es una buena oportunidad para ver las cataratas desde todos los ángulos, aunque yo me quedo con el lado de Canadá. A lo largo del recorrido justo en la acera de enfrente encontrareis cafeterías, tiendas de souvenir, aseos…

Cuando te acercas al final del paseo, vais a ver las cataratas en todo su esplendor. Podéis ver la cantidad de agua que arrastran. Ese sonido es hipnótico. La humedad, los remolinos que se forman sin fin, ver como las aves las sobrevuelan y el sonido del viento se mece entre cada gota. Aquí sí necesitáis tomaros un momento, contemplad y sentid. Es la naturaleza en estado puro.

Aunque me decepcionara un poco por las construcciones que tiene alrededor, y mi corazón este en las cataratas de Islandia, Niagara falls es realmente increíble. Cuando consigues ver el arcoíris te puedes enamorar del lugar.

El parque es totalmente gratuito, por lo que para ver las cataratas no tenéis que pagar solo en el caso de coger un tour.  Si os conseguís organizarlo bien, solo os costará el trasporte. Un buen bocata y agua de casa siempre sacan de un apuro, le añadís un termo bien caliente con un té y listos para la aventura.

Cuando lleguéis a la ciudad aprovechad y dad una vuelta, esconde muchos secretos. Podéis subir a las torres para tener una visión completa de las cataratas, pasad al otro lado de la frontera por unos minutos, coged el famoso barco, pasead por las atracciones, sentaos en un banco a contemplad las vistas con un café. Vivid el momento porque es ahora o nunca. Es un sitio al que ir solo o con amigos. Donde puedes perderte y reencontrarte en el mismo día.

¡Hasta pronto viajeros!

4 comentarios sobre “Niagara falls.

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